jueves, 22 de abril de 2010

Crítica#4

'Moon'
El doble de Robinson


Título original: Moon
Nacionalidad: Reino Unido
Compañía productora: Sony Classic Films/Liberti Films UK
Director: Duncan Jones
Guión: Duncan Jones, Nathan Parker
Música: Clint Manshell
Fotografía: Gary Shaw
Reparto: Sam Rockwell, Kaya Scodelario, Kevin Spacey (como Gerty)

Moon es la segunda película de Duncan Jones un realizador británico procedente del ámbito de la publicidad y formado en la reconocida British Film Academy. Se encuadra en el marco del UK Film Council y ha sido merecedora de un galardón en los premios BAFTA, la Academia Británica Cinematográfica.

Moon es, en un principio, la historia de un astronauta que se encuentra completamente solo (tan solo cuenta con la compañía del robot inteligente Gerty) cumpliendo una misión en la Luna por un tiempo de 3 años, un período infernal en el que añora a su mujer y a su hija. En un nivel más profundo, la historia de Sam Bell (su protagonista) es un laberinto psicológico, una historia de sueños y añoranzas mezclada con verdadero terror de confusión de identidades en un universo robótico hipermoderno, en el que la realidad puede difícilmente diferenciarse del simulacro. A ello contribuyen un genial Sam Rockwell, que interpreta con contundencia diferentes estados psicológicos, y un simpático Kevin Spacey, que con su característica voz da vida y expresividad a Gerty, el robot asistente del protagonista en su misión espacial.

Tras la búsqueda de sí mismo que hace Sam Bell y la espera para reencontrarse con sus seres amados emergen los grandes valores en la película. De una parte, un espacio infinito y abierto que cae como una pesada losa sobre la soledad del protagonista. El ser ante el infinito se ve abrumado y empequeñecido como los astronautas de 2001: una odisea en el espacio (Stanley Kubrick) o incluso, desde lo cómico, como el Capitán Haddock en Tintín en la Luna. Este entrañable personaje siente pavor ante la inmensidad del vacío y desea con todas sus fuerzas regresar a "nuestra vieja amiga la Tierra".

El otro valor lo constituye la terrible y brillante trama psicológica y psicologizante del filme, derivada de la situación de soledad del hombre consigo mismo. El ser ante sí mismo, ante el espejo, es un nuevo Robinson, como lo es el reciente y odiseico Christopher Noland de Náufrago (Cast away, Zemeckis) interpretado por Tom Hanks. Pero también es un ser que padece el "temor y temblor" del que habló Sören Kierkegaard al colocar al hombre ante el absoluto, pues Sam Bell es un hombre que teme incluso que él mismo no sea el propietario de su propia identidad y quedar para siempre desplazado por su clon, como El Doble de Dostoievski. En pocas palabras: una verdadera historia de terror en la que nada es seguro, nada es cierto, e incluso se duda de la veracidad del yo.

Moon luce mucho con poco, con la habilidad de una pequeña pieza teatral en pocos decorados y algunas maquetas en la que (atención) otras texturas de imagen y sonido que el cine posmoderno ha adoptado (el videoblog, la videollamada, el noticiario televisivo, el sonido radiofónico del despertador) nos ayudan a situar a un personaje en un lugar, en una situación y en un estado dramático y psicológico.

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